LA INTERACCIÓN CENTRADA EN EL TEMA
En esta entrada del blog, voy a exponer un resumen sobre el tema basado en material documental entregado en el Seminario de formación dirigido por Jesús Hernández Aristu sobre esta metodología de intervención y su creadora (Ruht Cohn), la Interacción Centrada en el Tema, con la que me siento muy identificada, tanto por la línea del Instituto donde me he formado como supervisora, como en su aplicación cuando realizo supervisión, en concreto en la parte de postulados y normas del método.
COMENTARIO PERSONAL SOBRE LA APLICACIÓN DEL MÉTODO EN LOS GRUPOS EN LOS QUE SUPERVISO:
Este método de intervención aplicado a la supervisión grupal me parece muy efectivo en orden a asegurar ciertas garantías a la hora de hacer supervisión.
Si en la práctica de la supervisión se siguen los postulados y normas básicas, se puede asegurar que se potenciará un espacio de reflexión sobre la tarea que reúne al grupo, generando un clima de respeto entre los miembros del grupo, sin olvidar los tres elementos que permanecen simultáneamente en toda intervención grupal y el equilibrio entre los mismos (El yo, el tema y el grupo). Y el contexto en el que interacciona estos tres elementos (la institución, sociedad). Hay que tener presente el miedo a la pérdida de identidad por parte de los miembros del grupo en el inicio del grupo, la adaptación de cada miembro al grupo y su ritmo, unido a definir lo que interesa que se trabaje dentro del grupo (definir la tarea o tema) y acompañar al grupo en el proceso de grupo.
Si como supervisores conseguimos conducir al grupo, teniendo en cuenta las normas que nos proponen Ruth Cohn (actuar desde la autorresponsabilidad, hablando en primera persona en las manifestaciones dentro del grupo, no interpretar, sino intentar devolver desde lo que evoca en ti mismo lo que trae el compañero/a, no interrogar y explicar qué intención tiene la pregunta y compartir la parte en la que te afecta, ser auténtico y responsable, hablar directamente a las personas y estar atento a las señales de nuestro organismo y a las de los demás), tendremos más posibilidades de potenciar un espacio donde sea posible la reflexión sobre el quehacer profesional, sobre cómo nos afecta lo que hacemos y cómo lo hacemos y qué estrategias o acciones de cambio podemos establecer para mejorar nuestra acción y nuestro bienestar como profesionales.
Seguiré este guión:
- Marco de la ICT
- Ruth Cohn, creadora de la ITC: Cómo procede Ruth Cohn con los grupos.
- Postulados y Normas para la práctica de la ITC
- Elementos de este método aplicados a la acción de supervisión.
- Relación dialógica de la comunicación
MARCO DE LA ITC:
El método de la interacción centrada en el tema (ITC), se enmarca dentro de la metodología surgida en los últimos 50 años en el ámbito de la Psicología Humanista, que varios enfoques muy extendido y aplicados a la intervención educativo-social.
El enfoque Centra en la Persona, de Carl Rogers. En esta corriente humanista se engloba el enfoque gestáltico de Fritz y Laura Perls y sus discípulos (Claudio Naranjo) A esta corriente pertenece igualmente el enfoque conciliatorio o Análisis Transaccional de Eric Berne.
Estos enfoques no sólo son aplicables a la psicoterapia, sino a las disciplinas del cambio o del comportamiento humano, como son la pedagogía aplicada, la educación infantil, la educación de adultos, el trabajo social, la educación religiosa, la educación social y últimamente la supervisión y el coaching.
La autora del método, Ruth Cohn, dice que es difícil trazar la línea divisoria entre lo que psicoterapia y lo que es educación.
A estos enfoques más de origen psicológico, hay que añadir el enfoque problematizador de P. Freire, pedagogo brasileño, de gran influencia en la educación de adultos y en el trabajo social.
Todos estos enfoques se fundamentan en sus orígenes en el psicoanálisis. Todos sus autores tienen una concepción positiva, esperanzadora sobre el hombre y la mujer.
Ruth Cohn, creadora de la ITC: Cómo procede Ruth Cohn con los grupos:
El principio de unidad y globalidad de la persona humana, como ser corporal-material y mental-espiritual. El organismo reacciona ante el campo de percepción como un todo organizado.
Para Ruth Cohn, donde mejor se expresa esta unidad y globalidad es el sentimiento, en las emociones.
Para Ruth Cohn los sentimientos son fenómenos psicosomáticos. Los sentimientos los experimentamos como sensaciones corporales y como medio de expresión de significados. El aspecto psicoanalítico de su método, junto al sentir el sentimiento o sensación del cuerpo, el evocar asociando ideas, experiencias-vivencias anteriores.
Esta evocación nos llevará al origen, al nacimiento de los conflictos, traumas, de experiencias de nuestra vida que siguen ejerciendo influencia (dolorosa y corporalmente perceptible) en el momento actual.
La capacidad de toma de conciencia o la capacidad de percepción y toma de contacto conexos elementos psíquicos “gravados” en el cuerpo se convierte en un medio de gran alcance terapéutico y una oportunidad instrumental del terapeuta para acompañar al cliente en su toma de conciencia-contacto con su grabación corporal.
¿Qué exigen estos enfoques psicosomáticos e igualmente el de Ruth Cohn? Dejar se lo que es, tal y cual es y tal y cual se manifiesta.
Esta actitud de aceptación respecto a sí mismo al paciente o cliente, contrasta con la actitud y postura de cambio de las profesiones de ayuda.
El cambio de las personas no se consigue por la voluntad de cambiar, máxime si esta voluntad es exclusiva del profesional de ayuda y va unida a un rechazo de la situación actual del cliente, el cambio ocurre paradójicamente cuando no se quiere cambiar. El punto de partida de todo cambio es la aceptación de lo que es como lo que es y confiar en que las fuerzas del organismo humano, que como dice Rogers, tienen una dinámica de organización favorable a sí mismo y a su crecimiento, pondrán en marcha, en e l momento oportuno, las energías de sí mismo, para su crecimiento, para su cambio.
En la metodología de esta autora ocupan un lugar central conceptos como autonomía e interdependencia, libertad y vínculo unidos al concepto de dar y recibir. Límites y crecimiento y los conceptos de integración (del pasado y del futuro en el aquí y ahora de la interacción) y de la balanza entre el tema o problema, el individuo y el grupo).
Ruth Cohn parte de que en cada grupo humano se dan al mismo tiempo los 3 elementos: el yo o individuo, el nosotros o grupo (también podríamos decir pareja) y el ello o tema, problema-cuestión, tarea o elemento objetivo.
La interacción de los tres factores desde la perspectiva sistémica, elementos de interacción que generan estructura de grupo, no es estática, sino dinámica.
La importancia de esta metodología es interaccional, en cuanto que tiene en cuenta al individuo con el grupo, centrada en el tema, en cuanto que percibe y tiene en cuenta el tema-aspecto objetivo y se encarga de establecer o restablecer un equilibrio entre los tres.
El círculo representa todos aquellos ambientes que acompañan a la vida del grupo, al tiempo, lugar, a los factores sociales y estructuras institucionales.
Cómo procede Ruth Cohn con los grupos:
- Ruth Cohn invita al inicio de la vida o proceso del grupo, a permanecer concentrado en primer lugar cada uno /a en sí mismo. Cuestiones cómo:
- Cómo me encuentro yo en este grupo
- Qué tipo de ideas, pensamientos, temores, expectativas, fantasías le mueven a cada miembro en el momento de iniciar el trabajo grupal adquieren extremada relevancia.
- Invita a concentrarse en los elementos interaccionales-relacionales. Cuestiones cómo:
- Qué es lo que me recuerda, produce, sugiere el grupo, están en el centro de atención, para pasar después al objetivo, al tema, tarea o problema su incidencia en miembros del grupo en el sentido de qué es lo que les sugiere, afecta, interesa en este momento, en el aquí y ahora a los individuos en ese grupo, es decir, la búsqueda de sentido y significado del tema para el grupo, pero también para cada uno de los miembros del mismo.
- Este orden, al principio tiene un sentido cronológico, en el transcurso del trabajo grupal se convierte en sincrónico.
- Hay que estar como dirigente del grupo atento a estos factores y a su equilibrio para que poco a poco sea el propio grupo quien atienda simultáneamente a los tres elementos, para evitar la teorización descarnada de los temas, sin relación con las personas y se mantengan los temas que interesen a cada individuo y al grupo en su conjunto.
- El Yo, el Grupo y el Tema se perciben y relacionan desde el trasfondo social, político, institucional y ambiental del grupo y de sus miembros.
- La formulación del problema, tema o aspecto objetivo tiene su importancia en cuanto que las personas connotamos los temas de una u otra manera según la formulación de los mismos.
- Respecto al círculo como medio social e institucional conviene recordar que cada uno de nosotros en el grupo aportamos y actualizamos todo lo que hemos incorporado en nosotros de la sociedad, la historia social de cada uno/a, el marco institucional y el medio concreto donde se realiza la actividad grupal ejerce una influencia directa sobre el propio grupo. Aspectos pues a tener en cuenta para el dirigente.
Cuestiones, cómo cuantas personas componen el grupo, cuantas, de ellas, son mujeres, hombres, como está configurado el lugar, cuánto tiempo tengo a disposición, son aspectos a considerar al inicio y durante todo el proceso de grupo.
- Como todos los autores de orientación psicoanalítica, Ruth Cohn, da mucha importancia al principio de la vida del grupo. En este inicio, los miembros sufren una pérdida de identidad, y necesitan un tiempo de orientación, hasta que se hacen un hecho individual en el mismo. Ese momento está unido al miedo y cada uno está inconscientemente más ocupado consigo mismo que abierto a la interacción y o al tema. De ahí, que el tiento, tacto del dirigente y la aceptación emocional, sean habilidades muy apreciadas para crear o posibilitar un bue ambiente, un buen clímax en el grupo.
POSTULADOS, NORMAS Y ORIENTACIONES PRÁCTICAS PARA LA INTERACCIÓN CENTRADA EN EL TEMA:
Postulados:
- Cada miembro del grupo es su propio jefe. Sé tu propio jefe, dice Ruth Cohn. Cualquier miembro del grupo debe estar atento así mismo. La autora intenta con este postulado a ayudar a cada miembro del grupo a estar despierto, a ser consciente y a apercibir lo que ocurre en uno mismo y a su derredor, sentimientos, fantasías, ideas, situaciones y miedos y la de los demás, para desde ahí percibir las propias posibilidades y límites para la propia decisión de acción. Este postulado llama a asumir la propia responsabilidad de sí mismo.
- Alteraciones e interferencias tienen preferencias: Los cuchicheos o interrupciones por parte de algunos miembros del grupo tienen preferencia. Ruth Cohn, ha entendido que, con frecuencia, tales comentarios, interferencias, no son sino manifestaciones sintomáticas la mayor parte de las veces emocionales de lo que está ocurriendo en el grupo, y, por tanto, pertenecen como asunto del mismo.
Aprovecharlas para favorecer el proceso de grupo es la intención de Ruth Cohn. De lo contrario, y por ser especialmente emocionales pueden llevar a la ruptura de una pare con el grupo, a explosiones agresivas o a abandonos en el grupo.
Interferencias y sentimientos fuertes y pasionales en los grupos deben tener preferencia porque son portadores de “realidad humana”. Su negación no conduce sino a la destrucción o a la sumisión, ambos aspectos son contrarios al bienestar de la persona y desarrollo de la vida en el grupo. Por parte del dirigente, se hará una invitación a hablar y no a castigar.
Cuando un miembro en el grupo está continuamente interfiriendo en la vida grupal, R. Cohn interpreta tal comportamiento como un grito de auxilio de la persona que está buscando ayuda para sí. Aconseja invitar a tales personas a una terapia individual.
Normas Auxiliares:
Cohn enuncia algunas normas auxiliares para que los miembros del grupo vayan poco a poco asumiendo su propia responsabilidad en el proceso grupal y sea cada vez menor a necesidad del dirigente:
- Represéntate a ti mismo en tus manifestaciones, por lo que habla en primera persona del singular, yo, evitando el impersonal se o el representativo nosotros:
Hablar con expresiones como, “lo que nosotros necesitamos”, “lo que se exige” son manifestaciones más de un juego a escondites que de realidades de las que uno puede hablar o de representaciones. Ruth Cohn se refiere aquellos casos en el que el lenguaje impersonal o representativo es más una falacia y una excusa para no asumir la responsabilidad de lo que uno dice.
- Si quieres hacer una pregunta, es mejor que digas antes lo que te interesa de ella y la importancia de esa pregunta para ti:
Es decir, di tú primero lo que quieres, y no hagas interrogatorios a los demás.
El ejercicio de convertir la pregunta en una expresión comunicativa, posibilita mucho la comunicación abierta y evita obstáculos y resistencias también del otro.
Ruth Cohn dice:” Comunicaciones directas, en vez de preguntas inspiran y ayudan a una mayor interacción, pues cuando se expresan pensamientos o sentimientos propios, con toda probabilidad los demás querrán igualmente comunicar experiencia e ideas propias. Comunicación auténtica es tan contagiosa como resistencias”.
- Sé auténtico y responsable contigo mismo. Sé consciente de tus pensamientos y sentimientos y selecciona lo que quieres comunicar al grupo.
- No interpretes lo que oyes de los demás, más bien di qué produce o evoca en ti lo oído o percibido:
La costumbre de enjuiciar lo que los otros dicen, hace que ni escuchemos al otro y ni nos escuchemos a nosotros mismos.
Lo mismo ocurre con las interpretaciones, que no son otra cosa que transformaciones del que escucha de aquello que ha oído para acomodarlo a su manera personal de entender o valorar las cosas, a su experiencia. Con frecuencia, tales transformaciones nada tienen que ver con lo que el hablante ha dicho. Por eso, R. Cohn aconseja escuchar al que habla y percibir en sí mismo (el que escucha) lo que lo entendido produce en su interior, en sus recuerdos o en sus sentimientos o en sus conceptos y comunicar algo de ello a su interlocutor en el grupo.
- Conversaciones colaterales tienen preferencia:
En tales conversaciones afloran algo del problema o tema que se está tratando, o simplemente son manifestaciones de aburrimiento, desinterés o enfado.
Ruth Cohn quiere darles importancia. Lo que subyace en esta norma, es que el grupo no avanza si hay miembros que no están o están en un sitio, problema o sentimiento distinto al conjunto del grupo o alguien quiere decir algo, y el grupo no lo permite. Por ello, se invita a los conversadores que expresen públicamente lo que están hablando, siempre con tacto y tiento.
- Habla directamente a las personas: En los grupos los miembros que los constituyen suelen tenerse miedo unos a otros o piensan que no dan la talla de lo que presuntamente se supone que cada uno debe saber o conocer y eso lleva a decir cosas impersonales o hacer valoraciones generales de las que nadie se siente ni puede sentirse realmente responsable.
- Estate atento a las señales de tu organismo y a las de los demás: Los sentimientos, especialmente los inconscientes se manifiestan corporalmente, en posiciones, en posturas, rasgos, etc. del mismo.
La experiencia nos dice que el cuerpo es una magnifica fuente de información y que tenerle en cuenta ayuda al diagnóstico y sirve de pauta para la intervención y a través de él se consigue el crecimiento de la persona. En los grupos se crea una atmósfera de confianza, su lenguaje, nos permite entrar en conflictos, que reprimimos verbalmente y por lo tanto quedan ocultos, aunque sigan influye. Es mejor entrar en ellos, que quedar a su antojo, la mayor parte de las veces inconscientemente.
ALGUNOS ELEMENTOS DE ESTE MÉTODO APLICADOS A LA ACCIÓN SUPERVISORA: La Supervisión y el Coaching desde la perspectiva de la Interacción Centrada en el Tema:
La supervisión y el coaching el nivel personal, del yo corresponde al objetivo de “apoyar a la persona”, al profesional, al dirigente o al directivo. La supervisión se presenta como un sistema de asesoramiento a las personas en sus relaciones laborales, en las tareas y funciones de los equipos o de los grupos.
No pretendemos cambiar a nadie y menos a las instituciones y/o organizaciones dónde trabajan las personas, sino ayudar a cada persona, a dada supervisando/a descubra sus fuertes, sus potencialidades, sus posibilidades y sus propios recursos, siempre mayores de los que él cree y sabe de sí mismo.
Nuestro trabajo con otros profesionales tiene como objetivo reforzar a las personas, al yo de los clientes, en nuestro caso, miembros del grupo, dirigente de equipos y miembros del equipo.
El nivel nosotros, el objetivo en la supervisión y el coaching es desarrollar las capacidades y competencias de los miembros del grupo para cooperar, para aprender unos de otros, para apoyarse en sus competencias y habilidades profesionales en el ámbito laboral (supervisión), para el crecimiento personal, desarrollo de las propias habilidades y adquisición de nuevas capacidades y habilidades personales (Coaching).
En el nivel temático, el tercer ángulo, la supervisión pretende, sobre todo, un proceso de clarificación de la situación laboral, de la experiencia del profesional, de las interacciones y su calidad en el trabajo, de las deficiencias, y puntos negros del propio
quehacer profesional., de los obstáculos a la cooperación, a la cohesión del grupo o equipo.
El objetivo de la supervisión y del asesoramiento en los diversos niveles es clarificar el aquí y ahora, lo que está ocurriendo y percibir lo que de reflejo tiene del entonces y allí de la situación laboral. La tendencia de los supervisando es la aplicación de conceptos lógicos racionales para explicar los problemas, se buscan más que las causas, las interacciones.
En la supervisión aprendemos a ver las situaciones problemáticas en términos de interacciones, cuya característica es estar envuelto en ellas, en ser coprotagonista de las dificultades. La clarificación de las situaciones es un proceso de caer en la cuenta, de descubrir lo que impide o dificulta la interacción del supervisando y su toca-parte en ella.
Esta forma de esclarecimiento es un paso importante antes de iniciar los cambios, pues sólo estos se pueden manifestar en la vida real profesional. En la supervisión clarificamos la situación, reconstruimos la misma y al hacerlo facilitamos el manejo de la misma, desarrollamos nuevas perspectivas de futuro.
El objetivo de la supervisión y del asesoramiento, como el coaching es entre otros, garantizar la calidad de los servicios, de los productos y del ambiente psico-social en las empresas, departamentos o simplemente en el trabajo.
El contexto de la acción profesional lo constituye la institución u organización en la que cada uno trabaja o el equipo, cuando es supervisión de equipos. Por lo tanto, en la supervisión, es importante tener en cuenta este contexto.
La supervisión como sistema de reflexión de la praxis profesional tenemos en cuenta que uno de los objetivos es mejorar la capacidad profesional, la calidad, la eficiencia, lo que hace más gratificante para el propio profesional, para los clientes y la propia institución.
No es que sea la supervisión misma la que mejora la eficacia, sino que a través de la reflexión el profesional clarifica su situación y al hacerlo encuentra caminos de mejora para sí y su acción profesional.
Lo mismo ocurre con los equipos que se someten a un proceso de reflexión y asesoramiento a través del coaching. La tarea del supervisor o asesor/a es ayudar a los grupos y/o equipos tomen decisiones en favor de la mejora del producto o servicios, mejorar el ambiente y relación en el trabajo, en las funciones directivas, cuando se trata de directivos.
RELACIÓN DIALÓGICA EN LA COMUNICACIÓN (WATZLAWICK, 1989).
Coloca a los dos interlocutores en una posición de aprendizaje recíproco, y en una relación dialógica simétrica.
Tanto Ruth Cohn, como otros autores han experimentado con preguntas circulares, reflexivas, abiertas y directas, pueden ayudar más que las preguntas que se hacen desde un parapeto, desde donde escondido, exige de los demás, del cuestionado, una respuesta, es decir una apertura hacia el inquiridor.
En la supervisión, hacer pocas o acertadas preguntas, de modo que le sirvan al interlocutor para comprender mejor su problemática y encontrar sus propias respuestas. Si las preguntas son escasas y hechas en el momento y lugar adecuados, el interlocutor puede que no se sienta ante un interrogatorio. (Langmaack,1996).
Fuente: Jesús/Michael Teichert. La Interacción Centrada en el Tema (ITC). Metodología aplicada de Ruth Cohn y su aplicación a la Supervisión y Coaching de Personas, Grupos y Equipos. Asociación Navarra Mitxelena-Ginko.
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